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domingo, 10 de agosto de 2008

FUNERAL BLUES



Paren todos los relojes, corten el teléfono,
eviten que el perro ladre con un jugoso hueso,
callen los pianos y con un apagado golpeteo,
saquen el ataúd, dejen que las plañideras vengan.

Dejen que los aviones giren, gimiendo, sobre nosotros,
garabateando en el cielo el mensaje "Él está muerto",
pongan crespones en los cuellos blancos de las palomas de la calle,
dejen que los agentes de tráfico lleven guantes negros de algodón.

Él fue mi Norte, mi Sur, mi Este y mi Oeste,
mi semana de trabajo y mi descanso de domingo,
mi amanecer, mi medianoche, mi charla, mi canción;
pensaba que el amor duraría por siempre: estaba equivocado.

Las estrellas no son deseables ahora: apáguenlas una a una;
empaquen la luna y desmantelen el sol.
Vacíen lejos el mar y arrasen el bosque;
porque ahora nada de lo que llegue puede ser bueno.

lunes, 21 de julio de 2008

CUANDO, UN ATARDECER...


.
.
[...]

¡Oh! No dejes que el Tiempo te engañe;
no podrías conquistar al Tiempo.

En las madrigueras de la pesadilla,
donde encuentras desnuda a la Justicia
y el Tiempo acecha entre las sombras
y tose cuando el beso ya se acerca.

En jaquecas y angustias,
vagamente, la vida se nos escapa,
y el Tiempo logrará su capricho
y si no es hoy, será mañana.

En más de un valle verde
se desliza la nieve aterradora;
rompe el Tiempo el tejido de las danzas,
el brillante saludo del que va en aguas hondas.

¡Oh! Sumerge las manos en el agua,
sumérgelas, que llegue a tu muñeca;
y en el lavabo mira atentamente
y piensa en lo que el mundo te ha negado.

En el aparador el glaciar se derrumba,
en la cama suspiran los desiertos,
y en la taza de té la grieta te insinúa
un sendero que lleva al país de los muertos.

[...]

¡Oh! Mira, mira en el fondo del espejo,
en tu desgracia mira:
la vida sigue siendo un don,
aunque tú no puedas bendecirla.

¡Oh! Quédate en la ventana,
mientras queman las lágrimas del miedo en tus mejillas;
has de amar a tu torcido prójimo
con un torcido corazón.

[...]
.